Argentina

“A los chicos les es más fácil aprender un idioma porque son como esponjitas” Esta es una de las frases más comunes que escuchamos cuando pensamos en la posibilidad de que nuestros hijos aprendan un nuevo idioma pero, ¿es cierto?.

Existen varios factores que aseguran que esta afirmación es una realidad:

  • Mayor libertad de tiempo: los niños tienen más tiempo para dedicarle al aprendizaje que un adulto.
  • No temen ser juzgados: en el proceso de aprendizaje es común cometer errores, pero gracias a su autenticidad e inocencia les resulta más fácil superar su miedo a equivocarse.
  • Aprenden la pronunciación sin barreras psicológicas: en su mayoría, los chicos repiten las cosas tal cual las escucharon sin miedo a sonar graciosos ni a la intriga del “qué dirán”, por eso su pronunciación puede llegar a ser como la de un nativo.

                 

Si bien, estas características benefician el proceso, para los niños el aprendizaje no es más fácil ya que su capacidad de comprensión no tiene el mismo nivel de desarrollo que la de un adulto.

Para que los chicos puedan recordar algo con exactitud deben repetirlo más de 100 veces. Esto lo vemos reflejado, por ejemplo, cuando quieren ver la misma película una y otra vez y logran descubrir algo nuevo cada vez.

Aunque la mejor manera de aprender inglés no sea memorizando las cosas, es muy importante el proceso de almacenamiento de información ya que la estructura y los mecanismos del lenguaje son fundamentales.

Para familiarizarse con el idioma, sin duda es mejor aprenderlo a temprana edad ya que al tener una constante convivencia con él, podrán utilizarlo naturalmente y los beneficios obtenidos de la pronunciación se quedarán para siempre.

Por lo tanto, podemos concluir que, aunque el aprendizaje no es menos complicado para los niños que para los adultos, la adquisición de este idioma a temprana edad tendrá un gran impacto para el resto de su vida.